Lacónico Aleatorio No. 007. ¿Quedándose sin Sol?

La conversación había sido profusa en cumplidos en uno y otro sentido. Se arriesgó varias veces yendo un poco más lejos de lo que la prudencia le aconsejaba y sin embargo no observó alguna señal de molestia de parte de ella. Se comenzó a preguntar si sería sensato preguntarle.

No pudo mantener su gran boca cerrada y se lo tuvo qué decir… nunca pudo haberse arrepentido tanto de algo como en ese momento. Los ojos de ella, antes dulces y expectantes, eran un par de brazas. Habría preferido que lo abofeteara a recibir aquella mirada.

¿Adiós a la niña morrocotuda?

Quedándose sin Sol

—Espero que entienda que a partir de este momento mi “usted” no es de respeto, sino de distancia— Ahí estaba su bofetada. Y con creces.

Ella sintió la necesidad de escabullirse, si bien de manera elegante —no podía ser de otro modo— así que, desviando la mirada, dijo:
—Discúlpeme, Profesor, pero me tengo qué ir.

Ahora deseaba que al menos lo viera, así fuera con aquella mirada que lanzaba centellas.

—Sol, no se vaya. Se lo ruego. No así.
—De verdad lo siento, pero no puedo esperar más.
—No quise herirle. Mucho menos, ofenderle. Olvide lo que dije, lo retiro; pero por favor no se aleje. No soportaría estar sin usted. —insistió.

Sol hizo un ademán de levantarse de la mesa pero él le detuvo gentilmente del brazo.

—Al menos dígame que no se alejará. Por favor… por favor… ¡Se lo suplico!

—No me alejaré. Tenemos un proyecto qué concluir —dijo, al tiempo que lo miró fugazmente.

Sol tomó su bolso y con andar decidido se enfiló hacia la puerta. El Profesor quedó sumido en sus cavilaciones maldiciendo su falta de tino para hacer semejante confesión.

Lacónico Aleatorio 003 – Chambonerías al descubierto

¿Desfachatez? ¿Mediocridad? ¿Cómo se le puede llamar a la actitud de Fulanito de responder sin miramientos “Sí sé, sí puedo” cuando se el pregunta sobre sus habilidades y conocimientos con respecto a una actividad técnica específica (que de hecho debería conocer, entender, ser capaz de aplicar y dominar) cuando la realidad es que de la amplia gama de posibilidades que ofrece tal actividad, Fulanito solamente es capaz de completar hasta la b o, ya con ciertas complicaciones, hasta la c?

Otro asunto sustancial aquí es que el susodicho se atreve a definir sus limitadas habilidades con un sí puedo a sabiendas de que casi todos sus interlocutores no sobrepasan la a.

¿Qué actitud debería tomar el supuesto lego que mediante una lectura reflexiva de treinta minutos es capaz de descubrir las carencias de Fulanito?

¡Qué mal va esto!

Lacónico aleatorio 002


La mañana era agradable, el encuentro con viejos compañeros de docencia fue satisfactorio y se había formado una buena expectativa del expositor. Comenzaba, pues, de buen humor y buen grado el día esperando escuchar el contenido de la charla.

Pizarrón con símbolos algebráicos

Pizarrón con símbolos algebráicos

Sin embargo, la escasa media hora transcurrida le había parecido infumable. Para estas alturas le resultaba claro que la perspectiva que se había formado del orador estaba por arriba de lo que este podía ofrecerle. Había decidido abandonar la sala, cuando el conferenciante dijo:

— …porque se requiere que el alumno practique por su cuenta y resuelva ejercicios en casa. El tener frente al grupo a un cerebrito que sepa todo sobre el tema y sea muy bueno planteando ecuaciones y resolviendo problemas, no garantiza que los alumnos comprendan lo que se explica…

El Profesor se puso de pie al tiempo que le interrumpía:
— Pues si pones a impartir la clase a alguien que no tenga la más mínima idea del tema, es probable que tampoco aprendan mucho.

Sin darle tiempo a replicar, dio media vuelta y salió del aula.

Lacónico aleatorio 001


— ¿Y qué piensas hacer entonces? — preguntó el Profesor.

Gaetano volvió a tomar el libro que estaba sobre el escritorio y lo abrió en la sección que se refería a los mapas de Karnaugh.

— Supongo que decirles que podemos intentar resolver el problema, pero que no soy especialista en ello.

— Con eso lo único que conseguirás será que le den el trabajo a alguien más, quien con una alta probabilidad no lo hará mejor que tú — dijo el Profesor tras levantar una ceja.

— ¿Por qué piensa usted eso?

— Porque mucha gente prefiere que le digan que todo es felicidad antes que oír que le prevengan sobre las dificultades que un trabajo bien hecho implica.

— La mesura y la auto crítica son características harto deseables en una persona.

— Concuerdo; pero para desgracia de los altamente capaces y mesurados como tú hay varios de capacidad apenas mediana con una amplia facilidad para primero lanzarse a la jaula del tigre y después preocuparse por cómo lo irán a domar… sobre todo si saben que tal amansamiento tendrá lugar fuera de miradas escrutadoras.

— No lo sé, Profesor. A mí me sigue pareciendo que es mucho más honesto reconocer las propias limitaciones.

— Pues pensamos igual; sin embargo he visto en varias ocasiones a zopencos con más labia que seso convencer al no menos cerril patrón valiéndose solamente de su cinismo. Además, tal circunstancia tiene como resultado, casi invariablemente, que aquél quien podría haberlo hecho mucho mejor, no consiga el trabajo. Con que, diles que puedes y que lo harás. Deja las dudas existenciales para cuando haya que poner manos a la obra.

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